Érase una vez un gatito que era negro, no por eso tenía que ser malo pero como era negro todo el mundo le decía que daba mala suerte, así que todos los días hacía algún plan para volverse blanco, pero siempre fracasaban, como con temperas blancas se pintó el cuerpo enteró de blanco, pero ese día llovía y se le descorrió la pintura, otro día se revolcó en polvos de Talco, pero como se calló en un charco lleno de barro y se le calleron los polvos de talco, en fin, el pobre gato no tenía la culpa de ser negro, hasta que un día, rebuscando en la basura unos niños empezaron a apedrearle gritandole:
-¡Fuera mala suerte!¡Caete en un pozo y muerete para que podamos tener suerte!- Así que el gato salió corriendo para que no le hicieran mucho daño, pero no solo le hacían daño en su minusculo cuerpecillo, también en el corazón, porque el no había echo nada pero le discriminaban porque era negro, en fin echó a correr hasta que dejó de oir los insultos de los niños, estaba en un callejón oscuro, había un cartel de HOTEL que parpadeaba, um cubo de basura y una escoba, las paredes eran de piedra, y alguien decía palabras sin significado:
-Broom genista alkaa lentää kotini- El gato asustado maullo de miedo y se escondió detras de el cubo de basura, la mujer se le acercó, y con un acento finlandés dijo:
-Justo lo que andaba buscando-puso cara de alegría y añadió-Un gato negro lo que todas las brujas necesitan- Entonces el gato tuteó un segundo y salió de su escondite, por fin alguien que le quería, así que apartir de entonces, el gato se llamó Ulvonta que en finlandés significa Aullidos, Y así ya no recibió ningún insulto más.
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